jueves, 6 de diciembre de 2018

TEMA 2 - EL MARCO COMÚN EUROPEO DE REFERENCIA PARA LAS LENGUAS. OBJETIVOS, MÉTODOS Y PRIORIDADES DE LA POLÍTICA LINGÜÍSTICA EUROPEA

¡Hola de nuevo!

Hoy os hablaré del tema 2 de la asignatura Las Lenguas Extranjeras en el Contexto Español e Internacional que nos impartió la profesora Carla Bouzada en la sesión del 21 de noviembre de 2018, el cual trata sobre el Marco ComúnEuropeo de Referencia para las Lenguas (MCERL) en referencia a las lenguas extranjeras.

Empezamos la sesión haciéndonos unas preguntas simples acerca del MCER, ya que aunque estamos cansados de escuchar hablar de él, hasta ahora yo no podía decir que lo conociese en profundidad. Estas preguntas eran: ¿Qué sabéis sobre el MCER?, ¿Qué expectativas tenéis sobre la función del MCER?, ¿Habéis trabajado alguna vez con el MCER?, ¿Qué uso se le da como aprendices de una lengua?, ¿Qué usos percibisteis que le daba vuestro profesorado? y ¿Qué usos le dais vosotros como profesorado?. Tras debatir sobre estas cuestiones y antes de empezar a profundizar acerca del tema, hemos accedido a una página, “Auto-evalúa tu competencia lingüística”, la cual, tras unas simples preguntas, te ayuda a evaluar tu nivel de competencia en las lenguas que conoces según los seis niveles de referencia descritos en el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCERL), aunque pudimos ver la enorme subjetividad de esta prueba, a pesar de haber sido desarrollada por el Centro Europeo de Lenguas Modernas del Consejo de Europa.

El MCERL es un documento que nos sirve como guía para medir el nivel de dominio que poseemos en una lengua europea y cuyo principal objetivo es intensificar el aprendizaje de idiomas en los países miembros para facilitar la movilidad y comunicación internacional teniendo en cuenta también la diversidad cultural, un aprendizaje que tiene lugar durante toda la vida, empezando desde edades muy tempranas con la enseñanza preescolar. Además, para ello se busca facilitar el reconocimiento de certificados y homologaciones entre estos países. Por otro lado, el MCER debe cumplir unos criterios, es decir, debe ser integrador, transparente, coherente, flexible, abierto, dinámico, fácil de usar, de finalidad múltiple y no dogmático. El MCER establece seis niveles de dominio de un idioma extranjero agrupados en 3 bloques: básico (A1, A2), intermedio (B1, B2) y avanzado (C1, C2)


Sin embargo, debido a la gran amplitud de los niveles, estos niveles se suelen desglosar, es decir, el nivel A1 se cursaría en A1.1 y A1.2, por ejemplo.


Para medir el dominio de la lengua existen dos dimensiones: la dimensión horizontal, es decir, el nivel descriptivo en el que se perfilan los parámetros de actividad y competencia comunicativa del alumnado; y la dimensión vertical, que establece una serie ascendente de niveles comunes de referencia para describir el dominio que el alumnado tiene de la lengua.

Esta dimensión vertical se establece generalmente para que el alumnado vaya subiendo de nivel y aumentando su conocimiento, aunque no es estrictamente necesario que pase por todos y cada uno de esos niveles. Por este motivo, muchas veces teniendo un nivel en concreto puede ser que en algunas destrezas tengamos menos o más nivel, por lo que se puede dar el caso de que tengamos que volver a cierta destreza de un nivel inferior para profundizar en nuestros conocimientos.


Además, a pesar de ser una escala lineal, el tiempo que pasa para ascender de un nivel a otro no tiene porqué ser el mismo. Se puede tardar el doble de tiempo en pasar de un nivel medio a un nivel avanzado del que tardó en pasar del inicial al medio. Esto tiene que ver con “la necesaria ampliación del conjunto de actividades, destrezas y elementos lingüísticos que supone” cada etapa. Aquí os muestro un ejemplo de la diversidad que hay en el tiempo de aprendizaje:


El MCER es de gran importancia ya que propone un enfoque orientado a la acción. Tener conocimientos de una lengua es un saber procedimental, ya que no se trata solamente de adquirir conocimientos, sino también abarca una serie de habilidades. El Marco no mide el conocimiento de los contenidos de una lengua (lo que se denomina competencia lingüística). Aunque lo que mide sí que implica un cierto grado de conocimiento de vocabulario y gramática, no se mide cuánto sabe el usuario de una supuesta lista de contenidos. En su lugar, es la competencia comunicativa del usuario lo que se mide en el Marco, es decir, lo que el usuario es capaz de hacer con la lengua y cómo es capaz de hacerlo, el “poder hacer” o la “capacidad pragmática” (poder desenvolverse con soltura en diferentes situaciones y contextos). Esto es una diferencia clara entre la enseñanza de la lengua materna (donde se valora exclusivamente la competencia lingüística: gramática, sintaxis, estilo, registros, etc.) y la enseñanza de una lengua extranjera (donde se debe valorar la competencia comunicativa: qué sabe hacer con el idioma el estudiante).

Y esto es todo por hoy. Espero que os haya servido para conocer algo más sobre el MCER y os haya parecido interesante. Como siempre, no dudéis en dejar vuestros comentarios, opiniones y sugerencias.

¡Hasta la próxima!

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